Si sientes dolor en tu suelo pélvico o durante las relaciones sexuales, no tienes por qué convivir con ello. Podemos ayudarte.
Si actualmente tienes dolor en tu suelo pélvico, lo primero que queremos transmitirte es empatía.
El dolor en esta zona puede ser muy limitante y afectar a aspectos tan importantes como las relaciones sexuales, la actividad física o incluso tu bienestar diario.
El dolor pélvico puede tener distintos orígenes y es importante identificar cuál está detrás de tu caso para poder tratarlo adecuadamente.
Contracción involuntaria de la musculatura del suelo pélvico que puede impedir la penetración, el uso de tampones o incluso exploraciones médicas.
Dolor durante la penetración que puede aparecer en la entrada o en zonas más profundas de la vagina.
Enfermedad inflamatoria de la piel o mucosa genital que puede generar picor, dolor y molestias en las relaciones sexuales.
Pequeño desgarro en la mucosa anal que puede provocar dolor intenso tras la evacuación.
Comenzar el tratamiento de forma precoz suele facilitar una recuperación más rápida y evitar que el problema se cronifique.
En muchos casos, el dolor pélvico está relacionado con una hipertonía del suelo pélvico, es decir, un exceso de tensión en la musculatura.
Nuestro trabajo consiste en evaluar esa musculatura y ayudarte a recuperar su funcionamiento normal.
Con un diagnóstico adecuado y un tratamiento especializado, muchas mujeres recuperan su bienestar y vuelven a disfrutar de su vida con normalidad.